viernes, 5 de mayo de 2017

Muñeca Reluxe.

Cada tarde al volver del colegio pasaba por la tienda Reluxe la más refinada y preferida del pueblo. Era también, la primera tienda por departamentos que había llegado. Casi todas sus amiguitas tenían un muñeca exclusiva de la tienda Reluxe, aunque eran de un único modelo, eran de aquélla afamada tienda, motivo suficiente para ostentar de tener una.

Era la última de cuatro hermanos y en su casa se podía encontrar juguetes viejos y olvidados de sus hermanos mayores. Trompos medio rajados, carritos de fierro oxidados y sin llantas, pelotas ahuecadas pero de muñecas nada.

En su casa nunca se oía música ni se tenía por costumbre conversar unos con otros. Languidecía con las puertas y las ventanas cerradas, muy de vez en cuando, podía oír onomatopéyicos saludos entre sus hermanos, balbuceos sin cruzar miradas. Era para una niña un espacio tan desolador y vacío que la empobrecía por dentro.

Podía llorar a gritos y reír con estridencia el efecto siempre era el mismo, ecos de dolor y de solitarias carcajadas que recorrían toda la casa desde el salón hasta la azotea.

Una tarde su hermano Claudio la encontró mirando los escaparates de la tienda Reluxe en donde exhibían sus preciadas y costosas muñecas. Estaba tan absorta viéndolas que no se percató que su hermano la observaba. Él, dejó de estudiar al igual que sus otros hermanos para trabajar en la fábrica de calzados del pueblo, cada uno aportaba una parte de su sueldo para vestirla, alimentarla y pagarle los estudios. Aparte de ello nunca se les ocurrió preguntarle cómo se sentía, llevarla al cine o comprarle alguna vez un regalo, menos aún festejarle su cumpleaños, de hecho, ninguno de ellos se saludaban en los suyos. Sólo era foco de atención cuando se enfermaba o cuando traía la libreta de notas del colegio.

Claudio quiso acercarse a ella y abrazarla. Contarle porqué no tiene papá ni mamá tomarla de la mano y regresar juntos a su casa pero no pudo. Aunque ya adulto, Claudio seguía tan destrozado y amargado como el día en que sus tíos le dijeron a él y a sus hermanos que sus padres habían sido asesinados en una confusa reyerta en un mitin político. Se retiró sin que ella lo notáse.

Con los años uno a uno sus hermanos fueron muriendo. Sólo Claudio todavía soportaba los embates y los maltratos del tiempo. Ella hacía mucho que se había retirado de su casa, dejándolos con sus onomatopéyicos saludos, encerrados en su casa y cerrados y amargados por dentro. No es que no los quisiera ni que los había olvidado. Ella se reveló a vivir porque sólo respiraba y a tener que balbucear sus sentimientos.

Al morir su hermano Claudio los del seguro encontraron entre sus pertenencias una caja medio amarillenta por el paso del tiempo, era una caja que contenía una de las muñecas de la tienda Reluxe tenia una tarjeta pegada a la caja que a tenor se leía:

"Querida hermanita..." Nunca la pudo terminar...


  

     

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