viernes, 10 de julio de 2015

Lección.

¡Para que nada nos ate que nada nos una!
Le gritó ofuscado antes de irse. Ella, sin perder la compostura ante el arrebato dejó su copa y entre susurros y caricias lo detuvo.
Entonces para que nada te detenga, aprende a controlar tus sensaciones.
Le dijo al oído, mientras retiraba suavemente su pierna al sentir la erección que le había provocado. Abriendo sonriente la puerta para que se marche.  

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